El estudiante es Roque Espinosa (Esteban Lamothe), un joven del interior que llega a Buenos Aires para cursar sus estudios universitarios. No pasa mucho tiempo hasta que se da cuenta de que no está ahí para estudiar. Sin vocación y sin rumbo se dedica a deambular por la facultad, a hacerse amigos, a conocer chicas. Una de ellas, Paula (Romina Paula), una profesora adjunta de la facultad, es quien lo introduce en la militancia política. Roque empieza a asistir a las reuniones de su agrupación, a relacionarse con los otros miembros. Conoce a Alberto Acevedo (Ricardo Felix), un viejo político retirado que se dedica a formar cuadros desde su cátedra en la Universidad. Junto a él, Roque aprende los códigos de la política y a manejarse como un dirigente estudiantil, y siente que por fin ha encontrado su vocación, que la política es su Universidad.
Calificación: 6,708.
Título Original: El estudiante.
Director: Santiago Mitre.
Guionista: Santiago Mitre.
Intérpretes: Esteban Lamothe, Romina Paula, Ricardo Felix, Valeria Correa.
Productores: Fernando Brom, Agustina Llambi-Campbell, Santiago Mitre.
Fotografía: Gustavo Biazzi, Soledad Rodríguez, Federico Cantini, Alejo Maglio.
Música: Los Natas.
Montaje: Delfina Castagnino.
Dirección Artística: Micaela Saiegh.
Diseño de Vestuario: Marisa Urruti.
País: Argentina.
Lugares de Rodaje:
Fechas de Rodaje:
Año: 2011.
Duración: 124 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama.
Estreno: 02-08-2013.
Distribuidora: Surtsey Films, S. L.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en
España.
Puntos Popularidad: 14.
Espectadores: 0.
Recaudación: 0 €.
02-08-2013 – JOSU EGUREN
Derecho político
«El futuro de un país está en sus universidades», es una cita -no exenta de cinismo- atribuible a Montesquieu, Rousseau, Kant, Bodino o tal vez al mentor de Roque Espinosa, protagonista de un sinuoso drama bañado por los meandros de un 'thriller' político en constante proceso de transformación.
Un joven de provincias aterriza en Buenos Aires para cursar estudios de Derecho en las decrépitas aulas de una cátedra donde el temario está contaminado por las ambiciones de líderes estudiantiles, células radicales y profesores en permanente estado de excepción, en lo que puede y debe interpretarse como una traslación voluntaria de la problemática que afecta a la sociedad argentina a un escenario en el que todavía existe cierto margen para el debate político apasionado. Y así transcurre el primer acto de la ópera prima de Santiago Mitre, que describe a Espinosa como un ser inestable que vacila entre la disoluta vida nocturna bonaerense y el tímido interés por las reglas de juego de un microcosmos en el que los estudiantes reproducen las luchas intestinas de sus mayores. Cierta alucinación, inducida por el errático perfil psicológico del personaje, evoca el aliento nihilista que exhalaba el protagonista de "El diablo probablemente", de Robert Bresson, aunque la fatalidad queda corregida cuando Mitre retoma el pulso de la narración para introducirnos en un relato con un desenlace clásico que desdice la reglas de la simetría moral bressoniana.
¿Qué o quién mueve los intereses de "El estudiante"? La obsesión por una mujer intelectualmente idealizada, sin duda, aunque este foco se camufla tras la aspiraciones profesionales de un sujeto que ha hecho del pragmatismo su mejor hábito de supervivencia. El pupilo de Mitre es un estudiante que no estudia en un país que mira a un futuro que se construye sobre las bases ideológicas de un peronismo superado por sus propios fracasos, pero hay esperanza, aunque nadie sepa cómo ni cuándo plantar la semilla de la revolución.